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Soy mamá de una bebé preemie (prematura)

Esta es un poco de mi experiencia...


"Hacerte a la idea" que en cualquier momento tu bebé puede nacer 11 semanas antes de su fecha de término.


Respirar, ponerte en manos de Dios y saber que las cosas no son buenas ni malas, si no como deben ser.

No conocer a tu bebé al segundo que nace, ni poder tener la foto típica donde te acercan a tu bebé en el segundo que nació.

Tener que concentrarte para mejorarte, para que llegue el gran día en que puedas ver y tocar a tu bebé.

Cuando las fotos y el FaceTime no son suficientes esos tres días en que tardaste en conocerla, después de estar 27 semanas 4 días juntas, quisieras que el tiempo pasará más rápido. Pero otra vez la vida te dice que la paciencia y el día a día es lo que cuenta.


Las cosas no se harán como todo mundo lo hace, ella dictará la forma en que los momentos se quedarán en la memoria.

Pensar en el hubiera, lo que habrías hecho diferente, preguntarte y juzgarte que tan buena mamá eres. Llorar desconsoladamente para después respirar, secarte esas lágrimas, pensar que si ella es la persona más fuerte que conoces, lo tuvo que haber sacado de su papá y de ti.


Escribir todo lo que sientes, escribir lo que pasa día a día para que el día que tú bebé crezca vea la gran experiencia que ha sido su vida.

Tomarle la mano a tu pareja, mirarlo y reafirmar que juntos pueden con todo.

Descubrir que tu estado de gravedad pudo llevarte a otros caminos, agradecer a Dios de que tienes una oportunidad más para seguir disfrutando la vida.

Hacer paz con la idea de que no podrás amamantar, porque es más importante estar en vida con tu bebé, que arriesgar tu vida para darle leche y darte cuenta que no hay nada más fuerte que la haga crecer sana que tu amor incondicional.


El primer día que aplicas el método canguro, cargas, sientes, escuchas, hueles, ves las facciones de tu bebé de cerca, y lo único que puedes pensar es "algo tuve que hacer bien para tenerte a ti" junto con una alegría inmensa que llena tu alma.

Sigues contando las semanas de gestación, pero se vuelven más importantes los días que van pasando.

Cuando escuchas por primera vez su llanto, y no hay nada más hermoso que oírla.

Irla conociendo, descubrir que desde que estaban en tu panza y nacen tienen un temperamento marcado y van construyendo su gran personalidad.


Morir de amor cada vez que le hablas y abre sus ojos para verte.


Darte cuenta que tienes la bendición de poder ver crecer a tu bebé afuera de ti.

De ser fuerte y aprender a conocer la vida tal como ella lo hace cada día.

Conocer más sobre los prematuros, darte cuenta que es más común de lo que crees, que no hay que tenerle miedo, entrarle de frente, hacer miles de preguntas a tus doctores, entender del gran proceso y desarrollo que tendrá tu bebé.


Tu happy place se vuelve la unidad de cuidados intensivos, la razón más grande, tu bebé.

Agradeces a la vida por esas tiernas manos que suplen las tuyas cuando terminan las horas de visitas, más que enfermeras son segundas mamás para tu bebé, la cuidan con tanto cariño y tanto expertise, que sabes que está muy bien cuidada.


No poder evitar que una lágrima salga de vez en cuando, con sentimientos encontrados de felicidad por poder tenerla en tu vida, amarla como a nadie en el mundo, saber que todo va bien. Y por otra parte sentir un poco de tristeza por extrañarla tanto cada segundo que pasa en el día que no estás con ella.


Saber que siempre serás mamá de una guerrera que ha cambiado tu mundo entero, que no hay amor más grande, puro e incondicional que puedas sentir.

Saber que no hay nada mejor que ser tu mamá.



Foto propiedad de Ana Molinar T (momaholicmx)

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